01/06/13 - Trabajadores (Habana) - En Nipe se respira mejor Manuel Valdés Paz La bahía de Nipe se encuentra situada frente al océano Atlántico, en la costa norte de la provincia de Holguín, tiene una extensión de 215 km2 y está considerada una de las mayores del mundo entre las cerradas o de bolsa. A esta inmensa ensenada, que alcanza los 23 kilómetros de largo por 12 de ancho, se accede desde el mar a través de un profundo y amplio canal, abierto entre la península de El Ramón y Cayo Saetía, que permite la entrada de cualquier tipo de embarcación. En su interior desembocan numerosas corrientes pluviales, entre las cuales sobresalen los ríos Mayarí, uno de los pocos del país con delta; Nipe, Guaro, Centeno y Salado, y hay 15 pequeños cayos. Los mayores son El Obispo y Juan Vicente. Con una profundidad media de siete a 25 metros, almacena mil 700 millones de metros cúbicos de agua, cuenta con varias playas como las de Cayo Saetía y península de El Ramón, y es fronteriza con tres municipios holguineros: Mayarí, Báguanos y Antilla. En las áreas circundantes de esta bahía se desarrollan tres formaciones vegetales fundamentales: los manglares, la manigua costera y los bosques siempreverdes, y en cuanto a la fauna, destaca la gran variedad de aves y peces. Por sus condiciones naturales, extensión y navegabilidad, Nipe se convirtió en zona apropiada para el desarrollo económico y social, por lo que en sus márgenes surgieron importantes puertos, industrias y asentamientos poblacionales. Constituye, además, una de las principales zonas de pesca de la provincia, sobre todo de especies de escama muy apreciadas, y escenario de acontecimientos históricos, como la aparición de la imagen de la Virgen de la Caridad y su posterior ruta. Un bumerán contra Nipe Pero esta pujanza comercial y poblacional devino, a su vez, bumerán contra este ecosistema marino y su rica flora y fauna, por la carga contaminante que generan y se arrojó de forma indiscriminada a sus aguas, sobre todo en la etapa de la república neocolonial. Desde su apertura a principios del siglo pasado, el antiguo central Preston de la compañía norteamericana United Fruit Company, denominado Guatemala después de la nacionalización, vertió sin control decenas de miles de toneladas de desechos. A esta fábrica azucarera se sumó luego la de levadura torula, nutritivo alimento animal obtenido a partir de la miel, pero con residuos sumamente agresivos para la supervivencia de peces, mariscos y algas por su elevada acidez. Conjuntamente aparecieron los puertos y poblados de Antilla, Guatemala y Felton, todos los cuales producen sustancias nocivas para el medio, originadas tanto por la actividad humana como por la navegación marítima. No menos impactante ha resultado el laboreo minero asociado a la industria del níquel, por lo que fueron transportados por ríos y riachuelos miles de toneladas de mineral y metales pesados desde las montañas y vertidos en sus aguas. A todo esto debemos sumar los arrastres provenientes de otros poblados conectados a las bahías por vía pluvial, como Mayarí y Tacajó, y las actividades porcinas y agrícolas, especialmente las que implican el uso de pesticidas y abonos químicos. Sin manchas oscuras La carga contaminante llegó a concentrarse tanto en algunas zonas de la bahía, que comenzaron a aparecer manchas oscuras de sardinas, mojarras, curbinos y otros peces muertos, hecho que en su momento fue denunciado en reiteradas ocasiones por el Héroe del Trabajo de la República de Cuba Sergio Sánchez Medina. Por fortuna el problema ha pasado a ser prácticamente un mal recuerdo en la mente de pescadores y ecologistas, pues el nivel de contaminación se ha ido reduciendo progresivamente, sobre todo a partir de la desactivación del central Guatemala y la fábrica de levadura. "Anteriormente aparecían grandes manchas de peces flotando, ya muertos, en la actualidad eso no se ve porque la bahía está menos contaminada", dijo al respecto Cresencio Jiménez, experimentado pescador antillano. "Se nota un cambio, agregó, pero hay que seguir trabajando, pues la recuperación es muy lenta, lleva años, ahora se encuentran más el curbino, la mojarra, es decir las especies pequeñas, no así las grandes, como el pargo y la jiguagua. "De cualquier manera la bahía está sobreexplotada y se impone cumplir y hacer cumplir lo establecido en cuanto a la prohibición del uso de medios de arrastre, como el chinchorro, y las vedas en los períodos de desove en la pesca", reconoció por último. No menos impactante ha sido la disminución del uso de plaguicidas y otros productos químicos en la agricultura, la actividad porcina y también la minera, lo que contribuye a reducir los vertimientos nocivos que llegan a sus aguas. Un gran impacto tendrá la pronta terminación de un nuevo oleoducto submarino en la zona de Felton con tubos revestidos de polietileno y protección catódica que sustituirá el construido en 1999, proclive a derrames por su mal estado. Los resultados de estos esfuerzos comienzan a reflejarse en la calidad de las aguas, que han mejorado, y el progresivo incremento en la cantidad y variedad de especies marinas que se aprecian en la actualidad. El Máster en Ciencias Ernesto Mastrapa Velázquez, especialista medioambiental del CITMA en Holguín, confirmó que este año la carga contaminante se ha reducido en este importante ecosistema marino. Alertas y vigilantes La realidad indica que en Nipe, con un nivel de intercambio con el mar abierto de apenas el 10 % por su condición de bahía de bolsa, hay que continuar alertas y vigilantes para impedir nuevos vertimientos y proteger sus aguas y abundante flora y fauna. En tal sentido Mastrapa alertó acerca de la importancia de continuar trabajando en el tratamiento de los residuales orgánicos, de modo que su concentración nunca aumente hasta niveles que impidan la oxigenación del agua y, por tanto, la acción de las bacterias que producen su descomposición. Para ello es necesario también introducir tecnologías más limpias a la hora de ejecutar cualquier tipo de inversión, tanto industrial como social, e instalar nuevos sistemas de procesamiento de todo tipo de desechos líquidos. Es necesario incrementar las campañas de educación ambiental con el objetivo de que los organismos y la población ganen conciencia sobre la importancia de no votar desechos de forma indiscriminada y hacer cumplir lo legislado en materia medioambiental. Solo así se asegurará que el nivel de DBO (Demanda Bioquímica de Oxígeno) se mantenga dentro de los parámetros permisibles para la acción de los microorganismos encargados de descomponer la materia orgánica contenida en el agua, ya sea natural o residual y que los peces, crustáceos, algas y demás especies respiren mejor.
CUBA-L FAIR USE NOTICE
This server contains copyrighted material the use of which has not always been specifically authorized by the copyright owner. We are making such material available in our efforts to advance understanding of Cuba's political, economic, human rights, international, cultural, educational, scientific, sports and historical issues, among others. We distribute the materials on the basis of a 'fair use' of any such copyrighted material as provided for in section 107 of the US Copyright Law. In accordance with Title 17 U.S.C. Section 107. The material is distributed without profit. The material should be used for information, research and educational purposes. For more information go to: http://www.law.cornell.edu/ uscode/17/107.shtml.