01/15/13 - Prensa Latina (Habana) - Del jurásico y otros tiempos prehistóricos en museo cubano Por Adalys Pilar Mireles * Pinar del Río, Cuba (PL) Restos fósiles de peces pertenecientes al período jurásico integran la colección del Museo Arqueológico de Viñales, joya de esa localidad cubana, distinguida con el título de Paisaje Cultural de la Humanidad. Los salones expositivos situados en el Campismo Internacional Dos Hermanas atesoran, además, ammonites petrificados, muy abundantes en la zona, considerada una de las tierras más antiguas del Caribe. Esos moluscos cefalópodos afloran aún en la base de los mogotes del valle de Viñales, y su descubrimiento varias décadas atrás sugirió la existencia allí de un horizonte jurásico. Los ammonites habitaron en los mares desde el devónico (hace 400 millones de años), hasta el cretácico (65,5 millones de años) y en la actualidad resultan excelentes guías para la datación de rocas. Junto a los fragmentos fosilizados hallados en esa demarcación, se exponen también partes del Megalocnus rodens, especie del perezoso gigante americano, que vivió en el pleistoceno, así como huesos de un saurio prehistórico, encontrados en la formación montañosa de Jagua Vieja. Gubias de conchas marinas, piedras moledoras, majadores y otros objetos del ajuar aborigen, evocan el modo de vida de los hombres que poblaron el archipiélago durante milenios pasados. Los nativos de la región, conocidos como cazadores, pescadores y recolectores, no conocieron la agricultura ni la alfarería y su economía era fundamentalmente de apropiación. Muy próximo al Mural de la Prehistoria, gran fresco a cielo abierto, el museo arqueológico es visitado cada día por decenas de viajeros, tanto cubanos como foráneos. A 160 kilómetros de La Habana, el pintoresco pueblo de Viñales devino símbolo turístico de esta occidental provincia. La peculiar localidad abriga a plantas exclusivas de ese entorno, entre ellas a la palma corcho o Microcycas calocoma, calificada como un fósil viviente. Moluscos terrestres y más de 30 especies de aves sorprenden a los caminantes entre senderos que desafían a la espesura. Una rica fauna subterránea pervive en ese paraje, donde se localizan los mayores sistemas cavernarios de Latinoamérica y revelantes yacimientos paleontológicos. VIÑALES, GRAN RESERVORIO PALEONTOLÃ"GICO Tras las huellas de animales prehistóricos, científicos cubanos hallaron en la cordillera de Guaniguanico todos los restos de reptiles marinos conocidos que habitaron el Caribe durante lejanos períodos. En el macizo fueron localizados yacimientos de relevancia para el estudio de esas criaturas, las cuales datan de la era mesozoica, confirmó a Prensa Latina el Doctor en Ciencias Manuel Iturralde, presidente de la Sociedad de Geología de Cuba. Buscador de evidencias sobre los antiguos saurios, afirmó que en Viñales y zonas aledañas ocurrieron los principales hallazgos, por lo general en áreas de colecta al pie de los mogotes, donde el relieve es suave y ondulado. Después de los ammonites y peces -precisa en apuntes sobre el tema-, se establecieron en el Caribe los reptiles gigantes que se alimentaban de ellos. De este modo, las costas pantanosas se poblaron de tortugas acuáticas y en el mar abierto pululaban los pliosaurios como el gran Peloneustes, los cocodrilos oceánicos como el Geosaurus, los plesiosuarios de cuello largo (Vinalesaurus caroli) y los nadadores de mayor velocidad (ictiosarios), asevera. Según su experiencia, en la isla estos fósiles se encuentran fundamentalmente en el paisaje montañoso conocido como Sierra de los Ã"rganos, sobre todo en el valle de Viñales y sus alrededores, exploraciones en las cuales afloraron huesos aislados y fragmentados. Durante sus excavaciones por la zona lograron recuperar vértebras, fragmentos de huesos largos, partes de cráneos, nunca un esqueleto completo, búsquedas seguidas durante años por el campesino Juan Gallardo y su hijo. De acuerdo con sus estudios, divulgados por la Red cubana de la ciencia y otras publicaciones nacionales y foráneas, en las rocas marinas de Pinar del Río aparecieron algunos vestigios fosilizados de animales terrestres, entre ellos dinosaurios, que posiblemente habitaron las costas de Laurasia, antigua masa de tierra del hemisferio norte. El primero que descubrió los rastros de aquellos reptiles en Viñales fue el naturalista cubano Carlos de la Torre y Huerta, a comienzos del siglo XIX. Algunas de esas reliquias son apreciadas hoy en el Museo Arqueológico de Dos Hermanas, galería que añade atractivos a la región, inscrita en la Lista del Patrimonio Mundial desde 1999 por la armonía hombre-naturaleza y la preservación de tradiciones culturales y agrarias. *Corresponsal de Prensa Latina en la provincia cubana de Pinar del Río. arb/ap Original Source / Fuente Original: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=1013271&Itemid=1
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