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01/18/13 - Juventud Rebelde (Habana) - El micoplasma de la sabiduría

Yuniel Labacena Romero
[1]digital@juventudrebelde.cu
18 de Enero del 2013 21:15:16 CDT

Un beneficio económico, por concepto de sustitución de importaciones, de
alrededor de 16 millones de dólares, ha reportado a Cuba en los dos
últimos años el Laboratorio de Diagnóstico de Micoplasmas (Mycolab), del
Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (Censa), que goza de amplio
prestigio dentro de la industria biotecnológica cubana y entre sus
similares en el mundo.

Fue esta credencial de presentación de dicho centro una de las primeras
ideas que transmitió a este diario su joven directora, Evelyn Lobo Rivero,
Doctora en Ciencias Veterinarias. Segundo Laboratorio de Referencia de la
Organización Mundial para la Salud Animal (OIE) en las Américas y único de
su tipo en el país, Mycolab va a la avanzada en el diagnóstico y detección
de micoplasmas que afectan a los animales, personas y cultivos de células,
sueros y productos biotecnológicos utilizados en diferentes padecimientos.

Situado en la joven provincia de Mayabeque, el laboratorio recibió el
premio del Ministerio de Educación Superior (MES) al resultado de mayor
impacto económico durante 2011, por la identificación de notables
productos medicamentosos desarrollados en la Isla.

El logro está en correspondencia con los Lineamientos emanados del VI
Congreso del Partido, con el propósito de introducir resultados
científicos con significativo impacto en la economía y la sociedad, y
concentrar esfuerzos en las investigaciones que respondan a las
prioridades del país.

Nace un gran proyecto

Con la asesoría de especialistas de la entonces URSS, en la década de los
80 del pasado siglo comenzó a trabajarse esta temática en Cuba, y ya en
1988 quedó formado el Laboratorio. Entre sus líneas principales estuvo la
detección de estos microorganismos como agentes causales de enfermedades
en animales de interés económico, como las aves, porcinos y bovinos.

Sobre los años 90 comienza el tratamiento de medios diagnósticos para la
detección y caracterización de agentes circulantes, y en el 2000 los
trabajos de desarrollo y obtención de vacunas, específicamente encaminadas
al control de la micoplasmosis aviar.

Durante este tiempo el Laboratorio desarrolló diferentes metodologías para
lograr el aislamiento, detección e identificación de los micoplasmas: el
cultivo microbiológico, pruebas bioquímicas y enzimáticas, tinción
fluorescente del ácido desoxirribonucleico (ADN), y las técnicas
moleculares como la hibridación de ácidos nucleicos (HAN) y diferentes
sistemas de reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

«Actualmente certificamos la vacuna contra la hepatitis B, la
eritropoyetina recombinante utilizada en el tratamiento a personas con
afecciones renales crónicas, además de los candidatos vacunales contra el
sida, el cáncer de cabeza y cuello, y otros anticuerpos monoclonales para
enfermedades congénitas y hereditarias», explicó Evelyn Lobo Rivero.

Agregó que brindan la posibilidad de valorar la calidad de medicamentos
necesarios en el tratamiento de anemias y otros desórdenes hematológicos.
Además, se ejecutan diversas investigaciones en el campo de la
micoplasmología para el análisis y caracterización de este género de
bacterias que afectan a los animales de beneficio económico.

Servicios altamente especializados

Con el avance de la biotecnología surgió la exigencia de establecer
sistemas de calidad que garanticen la seguridad de los productos, los
cuales, para su obtención, utilizan como materias primas derivados
biológicos como cultivos de células, sueros, enzimas y productos de
aplicación médica y veterinaria.

En ese sentido, afirmó Lobo Rivero, es imprescindible controlar
estrictamente las contaminaciones y, entre ellas, específicamente la
detección de micoplasmas, debido a los efectos indeseables que producen
estos microrganismos en el individuo que recibe los productos infecciosos.

«A partir de su experiencia, el Mycolab incorporó también dentro de sus
servicios científico-técnicos la detección de estas contaminaciones. Por
más de cinco años hemos brindado este servicio a productos realizados en
las diferentes entidades de investigación del país.

«El servicio de detección de micoplasmas requiere de una alta
especialización técnica y científica, solo es brindado por escasos centros
de referencia internacionales a altos costos. Basta mencionar que una sola
determinación cuesta aproximadamente de 279 a 605 dólares, según ofertas
que realizan laboratorios de EE.UU. y Holanda. A estos precios se le suman
los impuestos arancelarios y las múltiples acciones del bloqueo.

«Nuestro Laboratorio, con técnicas de avanzada, validadas y acreditadas,
nos pone a nivel de esos centros. Contar en Cuba con este servicio ha
representado un gran beneficio social, al poder certificar productos que
son aplicados en el tratamiento de diferentes enfermedades y utilizados en
el diagnóstico de importantes entidades, además del aporte económico.

«Esto ha sido gracias al sistema de gestión de la calidad establecido.
Seguimos normas internacionales basadas en prácticas de cultivos
microbiológicos, y ensayos bioquímicos y moleculares para la
identificación de micoplasmas que infectan a los organismos celulares».

Loables resultados científicos y productivos avalan la gestión de Mycolab,
con productos de alto valor que compiten con cualquiera en el mercado
internacional. Los increíbles avances investigativos han servido no solo
para sanar a muchos cubanos, sino que también ayudan a curar la golpeada
economía del archipiélago.

«Estos beneficios favorecen a otras naciones, donde se aplican como parte
de la colaboración de Cuba con la Organización Mundial de la Salud.
Además, el laboratorio mantiene intercambios con Brasil, Ecuador, México,
Venezuela, Austria, Alemania, Italia, España, Suiza, Angola y Zambia»,
aseveró Lobo Rivero.

«Mycolab ha mostrado su seguridad, confiabilidad, calidad y rigor técnico
en estudios interlaboratorios con resultados satisfactorios. Recibió el
aval del Órgano de Acreditación de la República de Cuba (Onarc), condición
que garantiza su competencia para la aplicación de investigaciones y
servicios científicos a nivel de los centros de referencia
internacionales.

«A partir de los resultados de este 2012, la Comisión de Estándares
Biológicos de la Organización Mundial para la Salud Animal, aprobó la
propuesta de que Mycolab fuera Laboratorio de Referencia de esta
organización para el diagnóstico de la micoplasmosis aviar en Mesoamérica
y el Caribe, condición que solo ha sido conferida previamente al Centro de
Diagnóstico e Investigaciones Aviares (PDRC por sus siglas en inglés) de
la Universidad de Atlanta, EE.UU.».

Desafiar los límites del conocimiento y ponerlos en función de la ciencia
es un propósito para sustituir importaciones en la Cuba de hoy. Los
trabajadores de Mycolab lo saben bien, y con extrema responsabilidad lo
asumen. A su consagración obedece en buena medida el éxito de la industria
biotecnológica cubana.

«En la medida en que fue avanzando la ciencia nos fuimos incorporando al
progreso tecnológico y nos involucramos en esta temática. Nos faltan
muchas cosas, nunca uno esta satisfecho con lo que hace. Siempre va en
busca de otros retos, por ello, seguiremos apostando por las
investigaciones para contribuir al desarrollo económico».

References

Visible links
1. mailto:digital@juventudrebelde.cu


Original Source / Fuente Original:
http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2013-01-18/el-micoplasma-de-la-sabiduria/


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