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01/22/13 - Granma (Habana) - Creo que si me corto las venas corre por mi sangre un río de guarapo amargo

Aniversario 65 del asesinato de Jesús Menéndez

Creo que si me corto las venas corre por mi sangre un río de guarapo
amargo

El 14 de diciembre de 1911 en la finca La Palma, a dos kilómetros y medio
de Encrucijada, en la actual provincia de Villa Clara, nació el querido
líder de los trabajadores azucareros Jesús Menéndez.

Jesús, como decenas de miles de niños en todo el país por esa época, sufre
hambre y calamidades.

A los 18 años de edad ya había dedicado un tercio de su vida al trabajo:
machetero desde los 13 años, vendedor ambulante, obrero de escogida de
tabaco, retranquero de trenes y purgador de azúcar. De su vida decía
Jesús: Empecé temprano a buscarme la vida. Éramos muchos en mi casa para
que alcanzara el pan para todos. El hambre entre tantos suma una cifra:
desesperación. Y me fui un buen día a vender mi fuerza de trabajo. Eran
los días terribles del pago en vales en los ingenios, de la extorsión
terrible. Creo que si me corto las venas corre por mi sangre un río de
guarapo amargo.

La brillante vida revolucionaria de Jesús Menéndez lo hizo merecedor de la
confianza, el respeto y el reconocimiento de todos los trabajadores de
Cuba, y muy especialmente de los obreros del azúcar a los que él
representaba. Su valentía la demostró en diversas situaciones, no se
amedrentó jamás ni ante el chantaje ni la amenaza. Ese reconocimiento,
confianza y respeto se hicieron patentes en el cariño y la admiración que
los trabajadores le demostraron siempre. Desde dirigente sindical de base
-y es el mejor ejemplo- fue llevado por los trabajadores hasta el más alto
cargo del sindicato que representó: Secretario General de la Federación
Nacional de Trabajadores del Azúcar (FNTA).

Su vida como militante comunista fue inseparable de su condición de
dirigente. Era un hombre siempre atento a las necesidades de su pueblo,
que lo eligió como Representante de la Cámara, donde su voz se hizo
escuchar innumerables veces en defensa de los trabajadores.

Jesús Menéndez condujo importantes luchas que lograron muchas mejoras para
los obreros del azúcar, entre ellas: el primer convenio colectivo de
trabajo, la creación del retiro azucarero, el decreto sobre el régimen
salarial, el decreto sobre higienización de bateyes, la participación
obrera en negociaciones de zafra, así como el diferencial azucarero,
considerado como una de las mayores conquistas de la clase obrera cubana
anterior a 1959.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, Menéndez se opuso a la decisión del
gobierno de Ramón Grau San Martín de establecer y congelar por dos años el
precio del azúcar para Estados Unidos en un nivel mucho más bajo que el
que establecía el mercado internacional. Asesorado por el economista
Jacinto Torras y apoyado por la movilización de los trabajadores del
azúcar, Menéndez exigió y obtuvo que el sindicato participara de las
negociaciones que se realizaron en Washington, logrando imponer una
"cláusula de garantía" que estableció que el precio de azúcar exportada
aumentaría en la misma proporción que el precio de los productos de
primera necesidad que Cuba importaba de Estados Unidos. Debido a esta
cláusula, los trabajadores del azúcar obtuvieron a fin de año un salario
extra del 13,42 %, que se conoció como "diferencial azucarero".

En 1947, el gobierno de Grau San Martín siguió las presiones
norteamericanas y aceptó una reducción drástica del porcentaje establecido
para el "diferencial azucarero" de ese año, lo que agudizó las acciones de
lucha del movimiento sindical hasta que el gobierno ordenó la detención
del dirigente comunista, en un evidente acto de provocación debido a que
Jesús Menéndez gozaba de inmunidad en su condición de representante a la
Cámara por el Partido Socialista Popular.

El 22 de enero de 1948, el capitán Joaquín Casillas subió en Manzanillo al
tren en el que viajaba Menéndez con la intención de detenerlo. Debido a su
inmunidad, el dirigente sindical rechazó la orden por ilegal y se negó a
seguir al militar, dándole la espalda. Casillas entonces le dispara,
dándole muerte.

La monstruosidad de aquel vil asesinato no pudo acabar con la leyenda del
destacado comunista, a quien se le recuerda en Cuba como el General de las
Cañas.


Original Source / Fuente Original:
http://www.granma.cubaweb.cu/2013/01/22/nacional/artic08.html


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