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01/31/13 -  Cuba-L Analysis (Albuquerque) - TURÍSTICO CUBANO DIFERENTE

Por Manuel E. Yepe

Por margen casi mínimo, Cuba no pudo lograr en 2012 la meta de recibir 2 millones 900
mil visitantes, pero su Ministro de Turismo aseguró que en 2013 el país acogerá a
tres millones de foráneos.  Cuando nació la República neocolonial cubana en 1902, a
raíz de la ocupación militar estadounidense, dos tendencias excluyentes en EEUU
determinaron el desarrollo incipiente del turismo hacia la Isla: una que quería un
vecino decente y otra que quería que Cuba sirviera como lugar de placer que ofreciera
todo aquello que estaba vedado en Estados Unidos por una campaña contra los vicios,
la violencia y la corrupción que duró hasta 1932.  Los efectos combinados de la gran
depresión de los años 30, el fin de la "prohibición" en Estados Unidos y la II Guerra
Mundial frenaron el crecimiento a la industria turística de Cuba.  Durante la II
Guerra Mundial, el turismo en Cuba se limitó a los hijos de familias adineradas que
servían sus deberes militares en las tranquilas bases militares en Cuba, lejos de los
campos de batalla.  Al término de la guerra, las organizaciones criminales de Estados
Unidos, que habían utilizado a Cuba como trampolín para abastecer el mercado negro de
alcohol en EE.UU. durante la "prohibición", controlaron las industrias del juego y el
turismo en Cuba.  Durante la década de los 50, 1.7 millones de estadounidenses
visitaron La Habana donde no había limitaciones para el consumo de alcohol, los
juegos de azar, y otros divertimentos no aceptadas legal o socialmente en casa.  En
los últimos meses de 1958, el turismo estadounidense en Cuba disminuyó hasta casi
desaparecer por la situación de guerra que se vivía: guerrillas en el campo y
tiroteos entre la policía y las fuerzas clandestinas en las ciudades.  Tras la
victoria de la insurrección popular el 1º de enero de 1959, el gobierno de la
revolución dispuso el cabal cumplimiento de las leyes que eran violadas por la
corrupción imperante.  Se cerraron los locales asociados con la prostitución, el
tráfico de drogas y los juegos de azar, lo que puso fin a la imagen de Cuba como
paraíso de placer.  El turismo estadounidense en Cuba disminuyó por este motivo y
luego desapareció cuando, en enero de 1961, el Departamento de Estado declaró que el
turismo a Cuba era contrario la política exterior y al interés nacional.  El "travel
ban", aún vigente, prohibió los viajes a Cuba para todos los ciudadanos
estadounidenses.  Las familias cubanas aplaudían la desaparición del turismo
extranjero y lo consideraban un logro de la revolución.  Cuba puso al servicio del
turismo interno los hoteles, clubes y balnearios disponibles, pero no pudo dedicar a
éste los recursos de inversión imprescindibles para su sostenimiento, dada la
situación derivada del bloqueo económico decretado por Washington.  Pocos turistas
extranjeros llegaban a Cuba en los años 60, 70 y 80 del pasado siglo; solo
simpatizantes con la revolución en viajes de solidaridad y un pequeño número, aunque
creciente, de Europa oriental.  Fue apenas en 1989 que se igualaron las cifras de
turistas anteriores a 1959.  En 1991, tras el colapso de la URSS, Cuba perdió casi 85
por ciento de sus importaciones y exportaciones, en tanto que Estados Unidos decidió
intensificar el bloqueo contra la Isla con el mismo propósito inicial de hacer volver
a la obediencia al gobierno cubano.  La crisis precipitó la necesidad urgente de
encontrar nuevas vías de ingreso nacional y el plan de medidas que adoptó Cuba
privilegió el desarrollo del turismo, con políticas para incentivar los crecientes
mercados turísticos de Canadá y Europa.  A mediados de los años 90 el turismo superó
al azúcar como la principal fuente de divisas y al comienzo del nuevo siglo éste era
ya el "corazón de la economía", la segunda mayor vía de ingreso de divisas de Cuba y
un importante proveedor de empleos.  Según estimaciones, a lo largo de la vigencia
del "travel ban", entre 20.000 y 30.000 estadounidenses viajaron a Cuba cada año con
permisos especiales o ilegalmente, para un insignificante uno porciento del total de
visitantes.  Quienes se arriesgaron a viajar "furtivamente" para disfrutar de
vacaciones de sol y playa en Cuba contaron con la ventaja de que las autoridades
migratorias cubanas no les acuñaron sus pasaportes.  Por razones geográficas e
históricas, Estados Unidos debía ser la principal fuente emisora de los visitantes en
la Isla.  Cuba apuesta a ello, solo que ahora sería para darles la bienvenida a un
paraíso turístico diferente: con un turismo de paz y de salud; culto, ambientalista y
seguro.


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