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02/11/13 - Juventud Rebelde (Habana) - Pienso que te pienso…

José Alejandro Rodríguez o acuse@juventudrebelde.cu 9 de Febrero del 2013
22:41:21 CDT

En la base del esfuerzo nacional por llevar más alimentos a la mesa aparece
el contrato como una figura indispensable, que puede dinamizar más la
gestión del productor privado, pero solo si se reverencia cada compromiso,
por pequeño que este sea.

El 7 de octubre de 2012 Nelson Ovalles (Calle 76 No. 16, entre 71 y Frank
País, Manatí, Las Tunas) vendió a la empresa porcina Mártires de Manatí un
cerdo de cien kilogramos. Como el contrato exige, pagó el cinco por ciento
a la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), y el tres por
ciento a la cooperativa de crédito y servicio a la cual pertenece. Y pagó
el pienso que le debe suministrar la empresa, a razón de tres kilogramos de
ese alimento por cada kilogramo de carne de cerdo.

Desde ese 7 de octubre, Nelson y sus familiares les han preguntado en
varias ocasiones a los de esa entidad cuándo van a cumplir con la entrega
del pienso y con el contrato. Y las respuestas no le suenan convincentes.

A duras penas, el 8 de enero pasado le entregaron 113 kilogramos de los 285
que le corresponden. Y le dijeron que era responsabilidad de ellos
entregarle el faltante. Pero el 7 de febrero pasado, cuando Nelson
escribió, no habían cumplido su palabra en ese sentido.

"Sin ese producto -apunta- corro el riesgo de que se me contamine lo que me
han dado. Además, desde que entregué el cerdo, en varias ocasiones ha
entrado comida, lo que siempre me dicen un cuento distinto. Si yo cumplí
con la parte del contrato, pagué los impuestos que se me exigen, ¿por qué
todavía no me han dado un producto que es mío? Mi objetivo no es que se
justifiquen, lo que quiero es que me paguen lo que me deben ¡ya! ¿Donde
está la responsabilidad de los compañeros que dirigen la entidad?".
Respuesta harto vieja

El 12 de enero de 2012, Fidel Juan Vega cuestionaba aquí por qué se hace
tan difícil alcanzar un ejemplar de Granma, Juventud Rebelde o Trabajadores
en los estanquillos de la capital, y tiene que adquirirlos "por la
izquierda" a sobreprecio en la calle, a quienes los acaparan en las colas y
los revenden.

Fue el 31 de enero de 2013 que llegó a mis manos la respuesta de Airlyn
Simón, especialista de Atención a la Población de la Dirección Territorial
Habana Centro de Correos de Cuba. La misiva aparece fechada el 24 de enero
de 2012. ¿Por qué demoró más de un año en llegar?

Entonces, Airlyn manifestaba que en ocasiones existían irregularidades en
el horario de salida de la prensa del Combinado Poligráfico Granma, en la
capital, donde se imprimen esos periódicos.

Precisaba que diferentes causas, ajenas a Correos de Cuba (el
distribuidor), relacionadas con demoras en el horario de tirada de los
periódicos, incidían negativamente en la llegada de la prensa a los correos
y estanquillos de venta.

Desde 2011 -aducía- Correos de Cuba, el Poligráfico Granma y Trasval
adoptaron de conjunto un grupo de medidas organizativas y de control
interno para perfeccionar el proceso de carga, transportación y
distribución de la prensa, y limitar al máximo posible el desvío y venta
ilícita de periódicos. Y por dificultades objetivas en la transportación de
la prensa desde los correos hasta los estanquillos -argüía-, había
quiosqueros que la recogían directamente en las agencias de correos,
acompañados de personas que los ayudaban en esos menesteres.

Por ello -manifestaba-, en los correos de la División Territorial Habana
Centro se adoptaron medidas organizativas y de control interno para limitar
la venta ilícita de la prensa por los revendedores.

Reconocía que en la capital hay personas que esperan desde temprano la
prensa en los estanquillos y hacen colas reiteradamente para adquirir
varios ejemplares y revenderlos a precios superiores.

"Es una realidad que persiste, y rebasa a Correos de Cuba, pues tiene su
origen objetivo en el hecho de que la demanda del periódico, en particular
del Granma, está por encima  de las cifras de ejemplares que hoy el país
está en condiciones de producir. En los años 80 esa cifra superaba los 700
mil ejemplares diarios; y hoy solo alcanza el medio millón, de los cuales
el 80 por ciento va a manos de suscriptores estatales y particulares, y
solo el 20 por ciento se vende a la población", concluía Airlyn, al tiempo
que lamentaba las molestias ocasionadas en tal sentido.

Es tan vieja y desactualizada la respuesta, y tan similar la situación de
la venta de los periódicos en La Habana, que nos quedamos en las mismas.
Sin saber.


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