03/04/13 - Cuba-L Document (Albuquerque) - La misteriosa explosión de La Coubre Por Navil García Alfonso La estremecedora explosión destruyó la popa del buque, parte del muelle y algunas edificaciones cercanas. (Tomada de www.bohemia.cu) Uno de los primeros y más sanguinarios atentados terroristas perpetrados contra Cuba fue el sabotaje al buque francés La Coubre, el 4 de marzo de 1960. Atracado en la Bahía de La Habana con más de 70 toneladas de granadas y municiones compradas a Bélgica, el barco era un polvorín con un alto potencial de peligrosidad. A las 3:10 de la tarde, en plena faena de descarga, una explosión provocó la muerte a varios obreros portuarios cubanos y desató un enorme caos en las zonas aledañas a la rada habanera. La población se lanzó a auxiliar a los heridos, y en medio de las labores de rescate una segunda explosión elevó el número de muertos a 76 y a más de 200 la cifra de heridos. Entre los fallecidos estaban seis marinos franceses. Solamente los restos de dos pudieron ser rescatados. El primer teniente François Artola y el timonel Jean Buron están enterrados en el Cementerio de Colón, en La Habana. Los otros cuatro: Lucien Aloi, André Picard, Jean Gendron y Alain Mourat desaparecieron con la explosión. "Era marzo de 1960 -reflexionaba Raúl Castro, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, tres años más tarde- Apenas en el poder, sólo habíamos dado algunos pasos en lo que al cumplimiento del programa de liberación nacional se refiere. Recordemos que en aquellos días aún no se hablaba de socialismo, se hablaba de Revolución; se había aprobado la Ley de Reforma Agraria, se habían rebajado los alquileres en un 50%, pero ni aún en esos momentos se había aprobado la Ley de Reforma Urbana; se habían tomado algunas medidas como rebajar el costo del fluido eléctrico y de los teléfonos, se habían confiscado los bienes de los ladrones y asesinos del régimen anterior. Estábamos iniciando la primera etapa de esta Revolución, que aún no iba ni por la mitad, y ni se hablaba de Socialismo". Un análisis minucioso de los hechos que llevaron al fatal desenlace indica que las explosiones fueron producto de un acto terrorista, y no de un accidente provocado por mal manejo en la descarga. Durante el sepelio de las víctimas, Fidel desenmascaró las intenciones evidentes del Gobierno de Estados Unidos por evitar que el ejército revolucionario fortaleciera su capacidad combativa. El líder de la Revolución reveló que el Gobierno británico había sido presionado por la Casa Blanca para que no vendiera armas a Cuba, y también que la Embajada de Estados Unidos en Bélgica, mediante un cónsul y un agregado militar, habían forzado a la fábrica belga y al Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país para impedir la venta de los armamentos. No obstante, se realizó la transacción y el buque fue cuidadosamente estibado en el puerto de Amberes, a mediados del mes de febrero de 1960. La carga llegó vía férrea, estrictamente custodiada por la Policía de Aduana, la gendarmería y por el inspector especial del Gobierno, Van Hoomisen. El convoy partió desde Bruselas fletado por la firma Fielle, especializada en explosivos, y antes de llegar al puerto de Amberes hizo paradas en Hamburgo y Bremen. A juzgar por las precisas medidas de seguridad con que se cargó el barco, las probabilidades de que explotaran las municiones eran mínimas. Sin embargo, antes de zarpar, lo abordaron solamente dos pasajeros: uno de ellos un religioso francés de la Orden de los Dominicos y el otro un fotógrafo norteamericano llamado Donald Lee Chapman, que se dirigía a Nebraska, en un viaje que solamente lo llevaría hasta Miami, Florida, muy alejado de su destino final. Parte del cargamento estaba destinado a Miami, donde además abordaría una familia norteamericana en el puerto de Everglades rumbo a Cuba. La Coubre debió llegar a La Habana el 2 de marzo de 1960, pero el mal tiempo dilató dos días más la estancia en territorio estadounidense. Algo que llama la atención: el capitán del barco, George Dalmas, envió a través de medios de comunicación convencionales dos misteriosos mensajes a Cuba en los que solamente mencionaba la localización exacta del cargamento. Luego, cuando tuvieron lugar las explosiones, fueron detenidos varios fotógrafos norteamericanos que se encontraban en la multitud; entre ellos estaba Lee Chapman, quien supuestamente debía estar viajando hacia Nebraska. La Embajada de su país en La Habana inmediatamente intercedió ante las autoridades para que Chapman fuera liberado y sus pertenencias devueltas. Además, la naviera encargada de transportar el armamento hacia Cuba contrató buzos norteamericanos para realizar el reflote de La Coubre. Las autoridades cubanas no recibieron por parte de los buzos ni de la empresa náutica reportes oficiales sobre las inspecciones realizadas al casco del navío. Toda la información que vinculaba al Gobierno norteamericano, ya fuera la posible implicación del fotógrafo como los informes de los buzos, fue estrictamente silenciada. Prueba de ello es el vacío que existe en el libro del Departamento de Estado destinado a recoger las comunicaciones oficiales entre el Gobierno de EE.UU, y su representación diplomática en La Habana. Entre el 18 de febrero y el 12 de marzo de 1960 estuvo interrumpido el tráfico de mensajes. Cinco días después de la explosión de La Coubre, se realizó la reunión constitutiva del grupo WH-4, dirigida por el coronel de la CIA J.C. King para la ejecución del Plan de Operaciones Encubiertas hacia Cuba, que firmó el presidente Eisenhower. El coronel King estaba en contacto con uno de los cabecillas contrarrevolucionarios de Miami, antiguo esbirro de la tiranía de Batista: Rolando Masferrer Rojas, quien conoció con antelación, a través de un ingeniero en minas estadounidense, la llegada de barcos con armas a Cuba y los puertos por los que debían atracar. Antes de viajar a la Isla, La Coubre estuvo en el muelle número 8 de Newport News, Norfolk, Virginia, desde el 16 hasta el 18 de enero de 1960, donde fue reparada la bodega refrigerada número 6 por la empresa naviera Horne Brothers, Inc. En esa misma bodega fue ubicado un mes más tarde el cargamento de explosivos con destino a La Habana. Las intenciones del silencio de las autoridades norteamericanas sobre el hecho fueron desenmascaradas en el mismo instante en que se despedía el duelo de las víctimas del sabotaje, cuando el entonces primer ministro, Fidel Castro, dijo que habría que buscar a los verdaderos culpables entre los que tanto se habían empeñado en impedir la llegada a Cuba del vapor La Coubre. El dossier completo de la investigación de la armadora francesa CGT sobre el atentado se encuentra en la caja fuerte de una fundación marítima gala, con prohibición de comunicar fijada a 150 años por los servicios jurídicos de los últimos dueños del buque. Fuente: Somos Jovenes (Habana), 27 Febrero-6 marzo 2013
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