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03/05/13 - SIPSE (México) - Cuba combate peligrosa costumbre
  
En la isla cunde una epidemia de cruzar las calles por donde no se debe lo
que causa cientos de atropellamientos cada año.  5 de marzo de 2013

LA HABANA, Cuba.- Un grupo de adolescentes atraviesa corriendo un bulevar
de seis canales hasta zambullirse en el mar. 

Entretanto, una pareja ignora la acera y camina en medio de la calle,
mientras a su alrededor ruedan antiguos automóviles de neumáticos lisos y
frenos desgastados. 

"Aquí no hay costumbre de ir al pase peatonal para cruzar. Sencillamente
cruzamos donde estamos", comenta María Rubio, una habitante de La Habana de
55 años que recién había atravesado la carretera de seis canales a la
altura de la Calle 23, a pocos metros de un cruce peatonal. 

En Cuba, cunde una epidemia de cruzar las calles por donde no se debe, una
costumbre que los cubanos llaman "toreando autos" y que las autoridades
culpan por cientos de atropellamientos cada año. Ahora, están advirtiendo a
la población para que cambie su forma de actuar. 

Un reciente titular a página entera del diario Juventud Rebelde decía
"Imprudencia letal" y mostraba fotos de cubanos corriendo peligrosamente
frente a los bólidos. Además, ofrecía datos sobre accidentes viales,
afirmando que más de mil 300 peatones son atropellados cada año en esta
nación de 11 millones de habitantes. Aproximadamente uno de cada siete de
esos accidentes son fatales. 

"Un catálogo del dolor que podría ser suprimido sólo con amor a la vida y
suficiente prudencia", decía el artículo de Juventud Rebelde. 

La prensa oficial en Cuba suele ser utilizada para lanzar campañas contra
lo que se considere "indisciplina social", como el uso excesivo del aire
acondicionado o la impuntualidad en el trabajo. 

Los extranjeros suelen comentar el poco tránsito vehicular que observan en
La Habana, una ciudad de 2.1 millones de habitantes. Sin embargo, el
tránsito ha aumentado desde los días difíciles en que el colapso de la
Unión Soviética ocasionó una severa escasez de combustible. 

Ahora se pueden ver automóviles modernos importados de Asia y Europa, aun
cuando los vetustos modelos que datan de los años 50 siguen circulando. No
hay cifras, pero no cabe duda que hay más tráfico en las calles. 

Ello, no obstante, no ha redundado en una mayor cautela por parte de los
peatones, como pudieron verificar corresponsales de The Associated Press en
un paseo por las caóticas calles de La Habana. 

En cierto momento un hombre fue derribado al suelo por un automóvil
antiguo. El conductor y varios transeúntes corrieron a ayudarlo, gritando
"á vivo!" y "lo muevas!" 

En otro lugar, dos mujeres estaban paradas en medio de la calle, tratando
de conseguir un aventón para no tener que usar los atestados autobuses
habaneros. En otro punto una mujer, empujando a su bebé en el coche, corría
para adelantarse a los vehículos que se aproximaban. 

En la zona de Vedado, un grupo de escolares que salían al terminar sus
clases decían que no hay cercano un guardia que les ayude a cruzar. 

En la Calle 23, un fiscal de tránsito contemplaba aburrido mientras un
grupo de peatones cruzaba la calle teniendo el semáforo en rojo. 

Y nadie impedía que los adolescentes corrieran por el bulevar del Malecón
para zambullirse en el mar. 

"La policía no nos dice nada. Sólo nos dicen que si hay extranjeros
tengamos cuidado de no mojarlos y de no pedirles dinero. Pero no nos dicen
nada cuando corremos", dijo Maikel Rojo, de 14 años. 

El problema queda empeorado por la deficiente infraestructura de la ciudad.
En un sector de 8 kilómetros (5 millas) del Malecón y la Quinta Avenida,
donde la velocidad máxima permitida es de 80 kilómetros por hora (50 millas
por hora), no hay un solo cruce peatonal y sólo cinco semáforos. 

Debido a que a veces no hay aceras y muchas de las que hay están en pésimas
condiciones, muchos cubanos caminan por la mitad de la calle, aun cuando
tienen la acera al lado. 

Los conductores se quejan de que negociar el bulevar del Malecón es
particularmente peligroso las noches de fines de semana, cuando miles de
jóvenes se aglomeran en el lugar para beber y socializar. 

Ante la relativa escasez de postes de luz, muchos conductores dejan
prendidas las luces altas ver a los peatones y eludir los huecos, pero al
hacerlo, le dificultan la visión a otros conductores que pasan por la zona.


"Cuando manejo sobre todo en la noche me asusto pensando en que puede
surgir alguien y si lo atropello voy hasta preso. ... Pero mira como es la
incultura que tenemos, que cuando soy un peatón pues hago lo mismo",
expresó Alejandro Llanes, quien se gana la vida como chofer pero caminaba
ahora en medio de la calle. 

Justo en esos momentos dos autobuses se detuvieron en medio de la avenida,
sin que haya cerca ninguna parada, y los pasajeros se bajaban en medio de
denso tránsito. 

"Mira eso!", exclamó Llanes, "Aquí si pasa algo, ¿quién es culpable?" 

La ley cubana contempla cárcel para quienes atropellen a un transeúnte, aun
en casos en que no vayan a exceso de velocidad o si la víctima cruzó donde
no debía. 

Víctor Guzmán, un habitante de La Habana de 55 años de edad, declaró que si
las autoridades de verdad quieren combatir los cruces ilegales, deberían
arreglar las calles y aceras, colocar más y mejores letreros y pintar bien
las señales viales. 

Pero expresó escepticismo de que la advertencia en la prensa tendrá más
éxito que las pasadas. 

"Hace 50 años que esto es un relajo, que no hay la más mínima conciencia
vial y es algo que no se podrá cambiar en unos días", expresó.


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