Home
Home | Search | Login
Hoy May 25, 2013, 11:08 am Havana time.
Hide Menu
SEARCH NEWS
    Language:
03/15/13 - Rebelión (Madrid) - Adiós Aruca

Germán Piniella Progreso Semanal

Conocí a Francisco González Aruca, o Aruca, como le llamaba casi todo el
mundo, o Pancho, como le decían en broma y en serio algunos de sus amigos
más íntimos, o Tito, para su entrañable Manuel Alberto Ramy, por medio de
este, el editor de la versión en español de Progreso Weekly/Semanal. Ambos
eran amigos desde que estudiaron en el colegio de Belén, en donde yo
también había sido alumno en una época anterior a la de ellos. En realidad,
Ramy y Aruca eran más que amigos. Se decían "hermano" uno al otro, no con
el sentido hiperbólico de casi todos los cubanos, sino con un sentido más
profundo que si el lazo fuera de relación sanguínea. Estaban unidos por
mucho más que por un padre y/o una madre común y es a Ramy a quien debo
agradecer habérmelo hecho conocer en toda su dimensión.

Primero mi relación con Aruca fue festiva -algunos almuerzos, unas
accidentadas vacaciones familiares en la playa, mucho vodka en conjunto, y
comidas en casa, donde mi esposa Amelia le complacía su gran apetito por
los tostones o chatinos. Nuestro vínculo profesional fue de bastante
después, de la década de 1990, cuando surge primero Radio Progreso
Alternativa, su programa de radio, y la página Web del programa, que a
insistencia de Ramy, y mía en mucha menor medida, se convirtió en el
semanario digital Progreso Weekly/Semanal. Fue entonces cuando por mi
trabajo en la revista comencé a conocer a un Aruca diferente, no en el
sentido de ajeno al anterior, sino en otro espacio, el de la política.

No voy a escribir aquí toda su trayectoria. Sus posiciones son bien
conocidas por sus amigos y sus enemigos, como también es bien sabido su
coraje personal al adoptar a plena conciencia actitudes públicas que ponían
en peligro su vida y su negocio en Miami. La verdad es que las noticias y
comentarios que hacía Aruca en su programa eran una provocación ponderada,
a sabiendas de que la respuesta del enemigo podría ser -como fue en más de
una oportunidad- un bombazo o una amenaza de muerte. Para él, el
amilanamiento era tan ajeno como rechazar un chatino. Tenía que decir la
verdad de Cuba. Y no era por irresponsabilidad o por valentía temeraria,
sino porque, conociendo a Aruca, no podía ser de otra manera. Su total amor
a Cuba lo impulsaba a defenderla, incluso de sus errores.

Aruca fue, además, uno de los más genuinos cubano-americanos que he
conocido. No lo era solamente porque a pesar de haber nacido en Artemisa,
desde muy joven marchó a Estados Unidos por razones que eran parte de su
vida, obtuvo un título universitario, se integró a esa sociedad, conoció el
amor verdadero, se caso con Ann y tuvo tres hijos. Lo digo porque hablaba
indistintamente como alguien nacido allá sin nexos con esta tierra, que
como si nunca hubiera salido de Cuba. Recuerdo que cuando comenzaba en
Miami su lucha y la de otros por defender a la Revolución y se veía algún
rayito de luz por un resquicio, Aruca me dijo un día: "Esto es bueno, pero
la pelea la vamos a ganar cuando tengamos a nuestros propios congresistas".
Su idea de "vamos a ganar" estaba dicha a partir de su honda esencia
cubana. No decía "Cuba va a ganar", sino "vamos". Y por otra parte,
aseguraba que era necesario tener "nuestros propios congresistas" desde su
eterna creencia optimista en los ideales de la filosofía política
norteamericana, aunque no en la mayoría de sus políticos que él sabía a qué
intereses respondían.

Crítico agudo de esa sociedad, era conocedor de los intríngulis del
mundillo de Washington, y hablaba de esos problemas como de los nuestros
-de él y de nosotros- como un revolucionario más que lucha, se alegra de
éxitos y sufre fracasos.

Aruca fue querido y admirado, provocó en sus enemigos -los enemigos de
ambos- el odio y el insulto. Ahora, como celebran la muerte de todos los
justos, algunos de ellos deben estar aplaudiendo su muerte, para contento
de Aruca y sus amigos. Pero, como dice un conocido mío, y para cumplir los
deseos de Tito de que no haya gente triste en su funeral, a esos enemigos
"el culo les salió por la tirata", porque Aruca es más recordado que nunca,
más amado que nunca y está más presente que nunca. Él es un imprescindible.

Por eso, quiero enmendar el título de estas líneas, y para ser totalmente
consciente de su vida y de su obra, que se perpetúa en Progreso
Weekly/Semanal, en vez de Adiós, debo decir Hasta Siempre. Él estaría de
acuerdo.

Fuente: http://progreso-semanal.com/ini/index.php/cuba/6654-adios-a-aruca


CUBA-L FAIR USE NOTICE

This server contains copyrighted material the use of which has not always been specifically authorized by the copyright owner. We are making such material available in our efforts to advance understanding of Cuba's political, economic, human rights, international, cultural, educational, scientific, sports and historical issues, among others. We distribute the materials on the basis of a 'fair use' of any such copyrighted material as provided for in section 107 of the US Copyright Law. In accordance with Title 17 U.S.C. Section 107. The material is distributed without profit. The material should be used for information, research and educational purposes. For more information go to: http://www.law.cornell.edu/ uscode/17/107.shtml.