03/19/13 - EL DUENDE (Miami) - Los apodos en la vida pública cubana Los cubanos son muy dados a endilgarle apodos a las personas, unas veces por cariño y otras con acentuada âmala lecheâ con el propósito de desacreditarlo ante los demás. A los apodos les llaman ânombretesâ y a ellos los cubanos se ha acostumbrado desde que van al colegio a muy temprana edad. A todos nos conocÃan más por el ânombreteâ que por el nombre propio de cada cual. Y a los apodos no han escapado a través de los años ni los cubanos de abajo ni los de arriba, hayan sido Presidentes, legisladores, alcaldes, jefes de policÃa o lÃderes polÃticos de mala fama o de gran respaldo popular. âNombretesâ han habido para todos los cubanos desde que el Almirante Cristóbal Colón pisara en 1492 âla isla más fermosa que ojos humanos vieranâ y llamara âindiosâ a los aborÃgenes del lugar. Ese fue sin duda el primer ânombreteâ en la historia de Cuba. Y a partir de ahà vinieron todos los demás apodos que por miles forman parte de nuestro lenguaje popular. Dejando atrás los tiempos coloniales entramos en el Siglo XX de la era republicana que comenzó con la ascensión a la silla presidencial de Tomás Estrada Palma el primero en traicionar a José MartÃ. Le decÃan cariñosamente âTomasitoâ para algunos la âgatica MarÃa Ramos la que tira la piedra y esconde la manoâ. Al General de la guerra de independencia José Miguel Gómez respetado por todos, aún por los españoles, cuando llegó a la presidencia de la república como, caudillo del Partido Liberal y su gobierno tomó el camino del robo y la corrupción le endilgaron el apodo de âTiburónâ. âEl que se baña pero salpicaâ. A su eterno rival, el también General Mario GarcÃa Menocal jefe de los Conservadores, lo bautizaron como âEl Mayoralâ. âQue viene sonando el cueroâ para hacer resaltar su carácter autoritario y de armas tomar. Al Presidente Alfredo Zayas que llegó al Palacio con su Partido de bolsillo de âLos cuatro gatosâ le decÃan sus amigos âEl chino Zayasâ y âEl Peseteroâ sus más enconados adversarios, para resaltar que se conformaba con poco a la hora de venderse al mejor postor. Al dictador Gerardo Machado que antes de irse a la guerra independentista habÃa sido dueño de una carnicerÃa en la ciudad de Santa Clara, le decÃan âEl Mochoâ porque se habÃa cortado un dedo de su mano izquierda cuando descuartizaba una res . Ya en la presidencia y al convertirse en dictador le decÃan âEl Carniceroâ pero no precisamente por matar reses sino cubanos que se oponÃan a su dictadura sangrienta. Rubén MartÃnez Villena, el poeta revolucionario comunista de la âPupila insomneâ habÃa bautizado a Machado como el âAsnoâ. El âasno con garrasâ. Machado sin dudas que hizo grandes obras públicas en los años de su mandato. El Capitolio, la Carretera Central, la Quinta Avenida de Miramar y otras tantas que contribuyeron al desarrollo del paÃs. Carlos Miguel de Céspedes era el Ministro de Obras Publicas de entonces. Le llamaban âEl Dinámicoâ. El Capitolio se construyó en apenas dos años y medio, un record aun difÃcil de igualar en los tiempos de hoy. Con la Revolución de 1933 emergió otra Cuba y surgieron otros hombres en el panorama nacional. Uno de los Presidentes provisionales de aquellos convulsos tiempos fue el Ingeniero Naval Carlos Hevia y de los Reyes Gavilán. Ocupando la silla presidencial por solo 24 horas. Años después Carlos Hevia era el candidato del Partido Autentico a la presidencia para las elecciones programadas para junio de 1952, comicios interrumpidos por el Golpe de Estado de Batista el diez de marzo. A Hevia también le tocó su apodo. Le decÃan âReina por un dÃaâ. Fulgencio Batista que de simple soldado llegó a Sargento, a Coronel, General, Presidente y dictador también le pusieron apodos. âEl Indioâ. âmulato lindoâ. âEl Negroâ. âEl hombreâ. âEl guajirito de Banesâ asà como el apodo cariñoso de su esposa Marta Fernández. Ella a Fulgencio le llamaba âKukiâ. De ahà que la finca de Bastita en la afueras de la capital cubana se llamara âKuquineâ. A uno de los presidentes tÃteres que Batista instaló en Palacio a mediados de los años treinta mientras el gobernaba como Coronel desde el campamento militar de Columbia le apodaban âBanqueteâ. Agripino Barnet lo único que hacÃa desde su cargo era presidir banquetes en el Palacio presidencial. Otro Presidente provisional de esa misma época, el General Mendieta que Batista instaló en la casa presidencial al derrocamiento del gobierno revolucionario de Grau San MartÃn de 1933, le decÃan âEl solitario de Cunaguaâ. A Miguel Mariano Gómez, que habÃa sido Alcalde de La Habana en tiempos de Machado pero en oposición al dictador fue otro Presidente que Batista derrocó desde Columbia en 1936. A Miguel Mariano le decÃan 88. Antonio Guiteras Holmes, el revolucionario anti-imperialista de la Revolución del 33 le decÃan âEl Bizcoâ por padecer de estrabismo en uno de sus ojos. Ya a mediados del siglo XX otros hombres conformaban los nuevos tiempos. Al Senador Ramón Zaydin que habÃa ganado fama por sus habilidades polÃticas lo bautizaron con el apodo de âMongo PillerÃasâ. Y al periodista Ramón Vasconcelos, director del diario Alerta que cambiaba de opinión según a su conveniencia, le decÃan âVas con plataâ. Al Ministro de Obras Públicas en el gobierno Autentico de Grau San MartÃn en 1944 le llamaban âPepe Plazoletaâ mientras que a José Manuel Alemán, Ministro de Educación de ese mismo gobierno, uno de los polÃticos más corruptos de la historia republicana le decÃan âEl Bichoâ. Al propio Presidente Grau San MartÃn le decÃan âEl Divino GalimatÃasâ ya que cuando hablaba al pueblo, lo hacÃa de manera tan enrevesada que hacia recordar al cómico mejicano Cantinflas. Cantinflas era su estilo favorito. Al Jefe del Ejército en el gobierno de Grau, Genovevo Pérez Dámera, hombre corpulento de mucho peso, le decÃan âEl Gordo Genovevoâ mientras que a Antonio âTonyâ Varona Senador del Partido Autentico por la provincia de Camagüey le llamaban âEl Muloâ, por su carácter brusco y pocas entendederas. Es famoso el epigrama que le dedicaron a Tony Varona cuando hizo unas desafortunadas declaraciones al momento en que el lÃder Ortodoxo Eduardo Chibás se debatÃa entre la vida y la muerte. La juventud Ortodoxa del Partido de Chibás en rechazo a la declaraciones de Varona le envió al Senador Autentico cuatro herraduras de mulo acompañadas de un epigrama que decÃa: âCuatro herraduras calculo/ No han de ofender a Varona/ No ve su cerebro nulo/ Que la ofensa es para el mulo/ y no para su persona.â Al dirigente comunista Blas Roca Calderio le apodaron âEl Zapateroâ mientras que al director del reaccionario periódico Diario de La Marina, José Ignacio Rivero, le decÃan âPepinilloâ. Chibás no escapaba tampoco a los apodos. Desde sus tiempos universitarios le decÃan âEl Locoâ. Al Presidente Carlos Prio Socarrás entre sus Ãntimos le llamaban âCatucaâ en referencia a uno de los personajes más conocidos de la radio cubana de los años 40 que se identificaba con ese nombre en el espacio radial de âCatuca y Don Jaimeâ. Luis Conte Agüero, lÃder Ortodoxo de la provincia de Oriente y comentarista radial lo bautizaron como âLa Mulata de Fuegoâ HabÃa dos âPolacosâ en la vida pública cubana. Uno el dirigente y fundador del primer Partido Comunista de Cuba, Fabio Grobart . El otro el director de Radio-Miami y lÃder de la Juventud ortodoxa en los años 50 Max Lesnik. Con el apodo de âgallegoâ hay cuatro. El âGallegoâ José Ramón Fernández quien fuera uno de los héroes de Playa Girón y ex Ministro de Educación, el âGallegoâ Gutiérrez Menoyoâ de las guerrillas contra Batista en las montañas del Escambray, el "Gallego" Manuel Piñeiro Losada también conocido como " Barba Roja" y la âGallegaâ Marina, la dueña de âLa Casa Marinaâ de la calle Colón número 258, el prostÃbulo más famosa de la Cuba de Ayer. Lo de âCabezónâ se lo endilgaron tanto al Presidente Oswaldo Dorticós como al lÃder estudiantil Ricardo Alarcón de Quesada quien después fuera Ministro de Relaciones Exteriores y Presidente del Parlamento Cubano. Al Doctor Roberto Agramonte, candidato a la presidencia por el Partido de Chibás en las elecciones frustradas de 1952 le decÃan âMasa Bobaâ aludiendo a su constitución fÃsica un tanto adiposa mientras que al Presidente al triunfo de la Revolución en 1959, Manuel Urrutia Lleo le apodaron âCucharitaâ por lo de que ni pincha ni corta. Al lÃder estudiantil Presidente de la FEU y del Directorio Revolucionario José Antonio EchevarrÃa le decÃan âEl Gordoâ o âManzanitaâ. Al guerrillero argentino cubana Ernesto Guevara de la Serna lo conocieron mundialmente como âEl Cheâ mientras que a Fidel Castro en la Universidad le llamaban âEl Guajiroâ. Su nombre clandestino de la Sierra Maestra era âAlejandro y después âEl Caballoâ y âEl Unoâ o para decirlo con señas, pasándose la mano por la cara por lo de las barbas. Al actual Presidente de Cuba Raúl Castro Ruz le dicen âEl Chinoâ, o El Dosâ dejando para Fidel el tÃtulo de â El Unoâ aunque ya no ejerce el mando en el paÃs. Si hemos olvidado a alguna que otra connotada figura de la vida cubana con nombrete conocido, que me perdonen mis queridos oyentes y lectores de Radio-Miami que esperamos por Uds. si tienen mejor memoria que yo. Y hasta mañana miércoles amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba frÃa. Bambarambay.
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