03/20/13 - Granma (Habana) - Hay ladrillos en Las Tunas Hay ladrillos en Las Tunas Pastor Batista Valdés Al conocer que en los puntos abiertos para la venta de materiales de construcción no había ladrillos, el joven Engels Torres se rascó la cabeza en gesto de preocupación. Pero pronto respiró aliviado, porque trabajadores por cuenta propia fabrican ese producto y lo sitúan directamente a pie del hogar, con transportación incluida y a un precio más asequible: 70 centavos o $ 1,30, en dependencia del tamaño. Este legendario combinado y la industria local (en reanimación) aportan grandes volúmenes del producto. Esa es la alternativa más viable a la que acuden aquí personas interesadas o necesitadas de adquirir ese elemento para construir, ampliar o mejorar inmuebles. Las Tunas es una de las provincias que más ladrillos fabrica sobre la base de una legendaria experiencia en el oficio, yacimientos naturales asentados en su geografía (barro, caolín... ), cierta infraestructura aún activa y pasos concretos para reanimar la manufactura local. Una de las entidades antológicas dentro de la industria de materiales es el Combinado de cerámica y arena Cristino Barreda, cuyos hornos llegaron a "quemar" cifras superiores a los siete millones de ladrillos al año, según recuerda Félix Chacón Hidalgo, actual director. La obsolescencia tecnológica y dificultades para reparar y mantener equipos que suman décadas de intenso empleo hacen que hoy esa entidad apenas pueda aportar la séptima parte de aquel volumen, a pesar del empeño que diariamente ponen las mujeres y hombres que allí trabajan. Esos ladrillos, sin embargo, no suelen tener como destino los puntos a los que accede la población en toda la provincia para adquirir materiales. Si bien alguna vez se expendieron allí, el precio al que se ofertaban terminó congelando la venta por resultar demasiado caros y no encontrar salida. Así lo admiten especialistas del sector del Comercio, quienes acuden a una empresa encargada de producciones varias cuando algún municipio solicita determinada cantidad, a pesar de que el precio final de venta continúa por encima del que ofrecen los productores por cuenta propia. No solo el combinado desarrolla esa línea dentro del entorno estatal. Expertos que atienden la actividad en el gobierno provincial afirman que la industria local sigue reorganizando sus bases, en correspondencia con el lineamiento 296 de la política económica y social del Partido y la Revolución, para "satisfacer con la calidad requerida, por la industria de materiales de la construcción, con énfasis en la producción local de materiales, la demanda para la venta a la población con destino a la construcción, conservación y rehabilitación de viviendas". El 2012 inscribió ya una cifra superior a los seis millones de unidades en los hornos con que cuentan las empresas de mantenimiento constructivo, la agricultura y las producciones varias del Ministerio del Interior. Acerca de lo producido por el sector no estatal, no parece haber una estadística exacta, aun cuando los dígitos pueden ribetear peldaños millonarios. Tal apogeo fabril no es malo. Peor fuera la inercia o no encontrar "ni un ladrillo para remedio". Seguir ordenando el proceso, hacer que prevalezca la calidad y atemperar volúmenes a la demanda concreta de la provincia y del país, parece mucho más razonable y necesario para que no terminen riñendo producción, comercialización y satisfacción de necesidades. Acerca de ello hay preocupación en el combinado Cristino Barreda, donde yacen más de 305 mil unidades, horneadas -por demás- a unos 1 200 grados de temperatura y por tanto con una calidad superior a la que oferta el particular, según afirma Félix Chacón. Producciones así no están perdidas ni desahuciadas. Si no hallan demanda entre los organismos del territorio, quizás bien les vendrían a entidades del oriente cubano que, "de acuerdo con programación nacional", han viajado hasta Sancti Spíritus, explica Oscar Ayala González, director de balance de la industria de materiales de la construcción en la provincia. Por eso la fábrica pretende identificar nuevos clientes. Ese "simple ejemplo" confirma la necesidad de que en el país haya un verdadero rigor, desde abajo, en los procesos de planificación, eficiencia productiva, gestión de venta, contrato, comercialización para que finalmente se beneficie todo el mundo: obreros que sudan, fábrica que produce, comprador, economía, Cuba. El obrero Engels Torres, desde luego, no es erudito en esos temas. Como muchos tuneros, él solo sabe que quiso ir por ladrillo a la montaña (punto de venta), no fue factible y entonces la otra montaña (productor por cuenta propia) acudió solícita y rápidamente a él. Original Source / Fuente Original: http://www.granma.cubaweb.cu/2013/03/20/nacional/artic02.html
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